CONTAMINANTES ORGÁNICOS PERSISTENTES (COPs)

¿Qué son?

Los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs) (también conocidos internacionalmente por sus siglas en inglés POPs -persistent organic pollutants-) son un grupo de sustancias químicas caracterizadas por cuatro características comunes: persistencia, bioacumulación, toxicidad (términos conocidos como PBT) y potencial de transporte ambiental a larga distancia.

Los COPs tienen la particularidad de ser muy persistentes en el medio ambiente, donde permanecen inalterados sin descomponerse o degradarse durante bastante tiempo. Análogamente a otros contaminantes ambientales, los COPs son bioacumulativos en humanos y animales, acumulándose con el paso del tiempo en los tejidos adiposos de los organismos vivos. Este hecho se asocia también al concepto de biomagnificación, definido como el aumento de concentración a medida que se escala en la cadena alimentaria. A pesar de que sus propiedades físico-químicas pueden ser diferentes, todos los COPs son tóxicos para los humanos que están expuestos. El rango de efectos adversos para la salud es muy amplio, siendo algunos de ellos conocidos agentes cancerígenos. Finalmente, cabe destacar su capacidad de ser transportados a grandes distancias de los lugares donde son emitidos, viajando tanto en fase vapor como asociados a las partículas atmosféricas. De hecho, se han encontrado trazas de COPs en muestras ambientales y biológicas de áreas remotas del planeta, como el Polo Norte o la Antártida.

Como COPs, están englobadas un conjunto de sustancias diferentes, llamadas así desde la firma del Convenio de Estocolmo, en 2001. Este tratado, que entró en vigor en 2004, tiene como objetivo la eliminación, si es posible, o la reducción en la fabricación, uso y emisión de COPs al medio ambiente. Originalmente, se identificaron 12 sustancias peligrosas: nueve plaguicidas clorados (entre ellos, el DDT), dos químicos industriales (hexaclorobenceno y bifenilos policlorados -PCBs-) y un grupo concreto de COPs producidos no intencionalmente, las dioxinas y furanos. Con el tiempo, varias revisiones han permitido la introducción de nuevos COPs con las mismas propiedades, como el lindano, el pentaclorobenceno, los difenil éteres polibromados (PBDEs) o el ácido sulfónico de perfluorooctano (PFOS).

Tras ser emitidos a la atmósfera, los COPs pueden seguir el mismo camino que muchos otros contaminantes ambientales, como el mercurio, cayendo al mar. Debido a su difícil degradabilidad, los COPs se bioacumulan y biomagnifican a lo largo de la red trófica, llegando a tener un impacto muy notable en los niveles más altos de la cadena alimentaria.

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